Interés y relevancia en estado puro, viñeta de El Roto


Fuente: Red Ires

V Encuentro de Teleformación de la provincia de Almería


Estas fotos pertenecen al V Encuentro de Teleformación celebrado en Abla (Almería) el pasado 29 de junio de 2009. Utopía y Educación estuvo presentando el curso de Cepindalo sobre Comunidades de Aprendizaje.





"Pedagogía de la reconciliación", por Sandra López González


Quizá muchos de los lectores aprecien cierto parecido entre el título de este texto y algunas de las obras más conocidas del “gran maestro” y pedagogo Paulo Freire. Sus ideas en el mundo de la educación han sido uno de los pilares de apoyo del grupo Red Utopía y Educación, y bien es cierto que tuve esto muy presente a la hora de elegir este título, pero la verdadera naturaleza del mismo es hacer constar algo que no se me puede quitar de la cabeza. En nuestra lucha por intentar acercarnos a una escuela democrática debemos crear puentes que eliminen o minimicen de alguna manera las enormes brechas que existen actualmente entre los distintos miembros que conforman las comunidades educativas. Familiares, alumnado y profesorado viven en mundos aparte, muchas veces se dan la espalda. ¿Cuáles son las claves de este alejamiento?. ¿Cómo se puede crear una escuela democrática sin reconciliar a todas estas partes? ¿Cómo se puede emprender un diálogo constructivo basado en el respeto sin reconciliar a todas estas partes? ¿Cómo se pueden crear unos nuevos cimientos sin ese diálogo?. No se puede.

Cuando el grupo entero tomó como norte el camino hacia la escuela democrática, dedicamos horas a leer diferentes proyectos sobre actuaciones democráticas que unos y otros profesionales llevaban a cabo a lo largo de nuestra geografía nacional.


El campanazo lo volvió a dar nuestro director de orquesta, Luis, apareció en una de nuestras “¿reuniones de trabajo?” con un proyecto impresionante que no era una utopía, aunque a buen seguro que pudo parecerlo en sus inicios, se llamaba Comunidades de Aprendizaje, basado en las investigaciones del grupo CREA de la Universidad de Barcelona (en este blog puedes encontrar una sección para leer algo más sobre este proyecto que actualmente se lleva a cabo en más de 60 centros españoles). A grosso modo se trataba de transformar un centro escolar en una comunidad de aprendizaje, la visión democrática lo impregnaba todo, la participación activa de las familias era clave para sacarlo adelante y la salsa era la ilusión que tocaba a todos los grupos que conformaban la comunidad y los unía en un proyecto común donde todas las voces cuentan y donde está permitido soñar.

Desde estas páginas invito a todos los familiares, alumnado y profesorado a conocer el proyecto, a leer los pros y contras del mismo, actualmente hay multitud de páginas en internet donde los centros que están luchando por convertirse en comunidad de aprendizaje o ya lo son, nos cuentan sus experiencias en torno al proceso, cómo tomaron la decisión inicial de convertirse en comunidad de aprendizaje, cómo están viviendo esa transformación, qué beneficios a nivel de funcionamiento y rendimiento del alumnado se consiguen a corto y medio plazo, cuáles son las dificultades más abrumadoras y cómo se encuentra solución a esas dificultades, entre muchas otras cosas.


Para consultar cómo se está llevando a cabo el proyecto en alguno de los centros, puedes visitar el
listado de la propia Red de Comunidades de Aprendizaje, o bien el análisis que desde Utopía y Educación hacemos de algunos de estos centros, en Infantil y Primaria, o bien en Secundaria.

En este mismo texto os ofrecemos unos cuantos enlaces a esas páginas para que, con un solo clic, podáis acceder a ese mundo. Os podemos asegurar que vale la pena conocer las opciones que daría poder trabajar en una comunidad de aprendizaje. Si, tras conocer el proyecto, os parece interesante y os gustaría valorar la posibilidad de informar a vuestro centro de lo que es una comunidad de aprendizaje, podéis poneros en contacto directamente con el
CREA para que ellos os informen personalmente de las diferentes fases por las que hay que transitar a través de un cursillo intensivo de 30 horas. A partir de ahí, toda la comunidad educativa debería decidir si quiere o no intentarlo.

Plantearos una cosa, ¿cuántas veces habéis escuchado las quejas de vuestros compañeros y compañeras y las vuestras propias sin aportar, al mismo tiempo una posible solución a los problemas que vivimos día a día en los centros escolares?. Muchos profesionales de nuestro país creen que nos hemos acomodado en una queja continua e infructuosa a la hora de mejorar la situación educativa actual, quizá nos sentimos un poco perdidos y abrumados con la pregunta de ¿pero qué puedo hacer yo?. Es muy importante pensar que podemos hacer algo, creerlo firmemente para no estancarnos. No hace falta ser un superhéroe para darle un empujoncito a una pieza de dominó pero sabemos que este simple gesto puede comenzar el efecto mariposa.

Loli Anaut y el sistema Amara Berri


Hace muy poco tiempo, en nuestro foro utópico hemos descubierto el Sistema Amara Berri, una propuesta realmente interesante de innovación educativa. A continuación dejamos el enlace a su web y varios artículos y entrevistas a su fundadora, Loli Anaut.


Enlace a la web de la Red Amara Berri

Entrevista a Loli Anaut

Artículo sobre el centro de innovación educativa "Amara berri"

Reseña sobre Loli Anaut y Amara Berri

Alternativas pedagógicas

En este rincón irán apareciendo algunas de las experiencias que "de verdad funcionan". Personas e inciativas que han demostrado su validez desde la práctica.



Pequeño homenaje a Pepita Martín Luengo, fundadora de Paideia

Programa para estudiantes expulsados, del Ayuntamiento de Parla

II Encuentro de buenas prácticas en Educación para el Desarrollo, Colectivo CALA, Extremadura

"La libertad como principio pedagógico", por Juan Manuel Silva Cuesta

"Sobre la comprensión lectora y los útiles ejercicios en e laula", por Daniel Cassany y M. Isabel Borda

"La escuela ha muerto", de B. Lloyd

"Del orgasmo al efecto mariposa, un punto de inflexión", por Sandra López González

Por favor, que nadie se lleve a engaño, este artículo no va de sexo (¡Ooooooooh!), sin embargo, vi el título adecuado para intentar trasladaros el momento en el que se produjo un punto de inflexión en mi vida profesional. ¿Qué a qué me dedido?. Pues soy profesora, por supuesto.

Salí de la Universidad con ganas de hacerlo lo mejor posible y además disfrutar, como todos, supongo, y supongo también que, como muchos, me s
entí bastante perdida durante mis primeros años de docencia. Daba mis clases con entusiasmo y mi alumnado respondía a ese entusiasmo de forma muy positiva pero me faltaba algo, aquella era una relación en la que no me encontraba del todo “satisfecha” a pesar de que mi trabajo me gustaba mucho. Había algo más pero no sabía lo que era. Con el tiempo esta situación me provocó una sensación de inquietud que puso en marcha un mecanismo peligroso, el del agotamiento, quizá lo conozcamos mejor con el nombre de “quemarse”. Tenía amigos que, tras ocho años de docencia, hacían planes para ir a cultivar caracoles, en fin. Yo pensaba que, si sólo tras ocho años ya se encontraban así, algo habían hecho mal y yo no quería cometer ese error.

Aunque me eduqué en Galicia ha sido en Andalucía donde me he desarrollado profesionalmente, todo lo que he aprendido de esta profesión me lo han enseñado los niños y niñas andaluzas. Cinco años después de mi llegada a estas tierras tuve la gran suerte de encontrar a un grupo de profesionales afines a mí en muchos puntos de vista a la hora de entender la educación. Ahí comenzó el cambio.


¿De cuántas op
ortunidades disponemos para discutir de pedagogía y didáctica con compañeros y compañeras de todas las áreas en un ambiente limpio, relajado, abierto, donde todas las opiniones son escuchadas y respetadas pero también discutidas?. Nos había unido la curiosidad, el ánimo de explorar porque todos sabíamos que queríamos algo más. Nadie iba de erudito sabelotodo ,simplemente tomamos conciencia de nuestra ignorancia y empezamos a compartir lo poco que sabíamos cada uno de nosotros, entre risas y cafés, entre conversaciones que rayaban el absurdo y aportaciones realmente interesantes. Las reuniones eran caóticas, catárticas y con un grado de productividad “discutible”. Entonces alguien tomó la batuta e intentó dirigirnos. Su primer movimiento magistral fue poner sobre la mesa un ejemplar de un libro titulado “Por fin, libres” de David Greenberg, una experiencia de educación democrática en la escuela de Sudbury Valley (Framingham, Massachussets. Usa). Ahora no resulta difícil conseguir el libro original en internet pero en aquel momento no resultó nada fácil.

Las ideas del libro eran sencillas, se basaban en que el aprendizaje siempre resultaba más fácil y eficaz cuando la iniciativa parte del estudiante. Nos encontramos con una escuela sin aulas, sin distribuciones por nivel, sin horarios, donde se producía un aprendizaje frenético porque las personas son muy curiosas por naturaleza y extraordinariamente creativas si se les da la oportunidad de demostrarlo o, mejor aún, si se les estimula para ello.


Las interacciones que se provocaban al unir a alumnado de difer
ente edad favorecía de forma extraordinaria el crecimiento de todos los que allí se encontraban y el grado de independencia e iniciativa que se conseguía era envidiable. Todas las decisiones se tomaban en asamblea así que cada uno de los habitantes de esta escuela extraordinaria se sentía plenamente partícipe de todo lo que allí se hacía y se decidía, esto aportaba un grado de madurez y respeto sin precedentes en el tipo de escuela que nos empeñamos en mantener aquí. Pero todo esto no sería posible sin libertad. Una libertad de la que ahora mismo carecemos en nuestro actual sistema educativo.

Plenamente conscientes de esto nos lanzamos a devorar las páginas del libro que rompió muchos de los límites que nos habíamos auto impuesto a lo largo de nuestros años de institucionalización y, en ese instante todo cambió,
ahí cayó la primera pieza de mi efecto mariposa, tras esa increíble visión de que otra forma de actuar es posible. Ese fue el punto de inflexión que cambió mi vida profesional. No sé si hubiera sido igual si me hubiera encontrado el libro por mi cuenta y no hubiera tenido ocasión de discutirlo con seis personas más pero el caso es que así ocurrió.

A partir de ahí intentamos organizarnos, no es que nos pusiéramos a trabajar para intentar llevar a cabo esa idea. En nuestro contexto resultaba un tanto “¿ utópica?”, aunque a todos se nos quedó grabado aquello de educación democrática. Así que comenzamos a tirar de ese hilo y hacia ahí intentamos dirigir nuestros pasos como docentes, en una sociedad democrática donde los principios básicos de la misma sólo llegan a la
escuela en forma teórica pero no se llevan a la práctica.

En este camino hacia una escuela democrática nos hemos consolidado como grupo y bautizado con el nombre RED UTOPÍA Y EDUCACIÓN. Desde esta plataforma que nos brindan las nuevas tecnologías nos gustaría, entre otras cosas, dar a conocer nuestros pasos, más o menos torpes, hacia una escuela democrática y las experiencias que, como docentes, hemos ido viviendo y seguimos viviendo. También resultaría increíble que otros se unieran, contaran las suyas y pudiéramos discutirlas en un foro vivo.