"La escuela que queremos", por Fran Iglesias y Lola Urbano
FRAN IGLESIAS
"¿Qué ocurre cuando introduces la vida en las aulas?"
"Los ordenadores no nos dejan ver el bosque de las TIC en la escuela".
"Añadir la tecnología sin cambiar la metodología no nos lleva a absolutamente nada".
"Todo se puede aprender con un ordenador también, pero no solo con el ordenador".
LOLA URBANO:
"Las pizarras siguen estando llenas de deberes".
"Yo he salido del atolladero porque he sabido buscar, no porque nunca haya aprendido de memoria nada de lo que me decían".
"Aquí se trata de ser buenos maestros y buenas maestras, romper la cadena del aburrimiento y el asco de la escuela".
"En la escuela todavía se oyen frases como: ese niño es carne de presidio".
"Los niños y niñas que tenemos se merecen lo mejor, y no siempre se lo estamos dando".
"Solicito una escuela para mi hijo", por María de Lourdes Vallejo Valdés
Marzo de 1997
Solicito una escuela para mi hijo, donde no le dejen tarea de tres horas, para que tenga tiempo de jugar y crecer; que sea una escuela donde no le tenga que prohibir su talento de ser portero de su equipo de futbol porque no se aprende los ríos de la República Mexicana, que sea una escuela donde no tenga yo que darle “una nalgada” para que dentro del salón, “se interese por lo que su maestra le dice” porque a 10 Km de distancia, donde trabajo, logre yo, “que se mantenga sentado mientras su maestra califica durante más de media hora, la tarea de sus compañeros”.Quisiera que fuera una escuela que le enseñara el gusto de escribir cartas, de escribir sus pensamientos, de escribir o describir ¡cómo fue su partido de futbol! sin la recriminación de cómo lo escribió y que con gusto, lo lea.
Quisiera una escuela, donde su maestra se sentara con él y le mostrara la dirección de los trazos que debe hacer para escribir la “d”, o el “2” que hace “jorobados”, tal vez por el temor de no hacerlos bien o de confundirlos aun, o que con orgullo le enseñe a trazar las mejores letras para escribir su nombre ¡ José ! Y no las que hace pequeñas y jorobadas como escondiéndose bajo la mesa que aprendió lleno de temores: Jose.
Quisiera una escuela que le permitiera por la tarde ir al parque y ver qué forma tiene, ¿por qué sus amigos le llaman “ el triángulo”? quisiera que fuera a las pirámides y conociera el espacio que habitaron sus antepasados, aquí cerca, en Calixtlahuaca y pueda dibujar, escribir y leer lo que más le gusta, quisiera que… cuántas cosas en este momento quisiera encontrar en una escuela para mi hijo de 4° año de primaria que en este mes de marzo a duras penas tiene 7.7 de calificación promedio y que en este día recibió mis regaños porque después de mi segunda jornada de trabajo, reviso sus tareas “que no hizo con buena letra” y “olvidó ilustrar” que hizo él solito mientras yo no estaba; y que por recomendaciones de sus maestras, lo he puesto después de la merienda, a repetir letras y a ilustrar, porque en su libreta dice con tinta roja y letras grandes: mejora tu letra, recorta mejor, haz tu trabajo con mayor limpieza; en sus apuntes del “virreinato” de 2 páginas que le dictó este día su maestra.
En fin, mientras él trabaja ya cerca de las once de la noche, mis cargos de conciencia me hacen pensar en dejar de trabajar para sentarme a la mesa junto con mi hijo después de comer a, -hacer la tarea-, a repetir con él, el apunte del “voto”, a memorizar el río Mayo, el Grijalva, el Pánuco, explicarle el virreinato y para qué divide la cantidad de adentro de la “casita” de las divisiones por el número de afuera, a explicarle el apunte del “uso de punto” que le dictó su maestra y que él no sabe ¿para qué es? y no lo usa al terminar de escribir un párrafo, en fin, tal vez pueda aligerar su carga y le ayude a librarlo de las presiones a las que está en este momento, porque su maestra me llamó para “informarme que está “indisciplinado”, que no le hace caso, que juega y se mantiene distraído, que se para de su lugar, que platica con su amiguito, que va a ver el dibujito de alguien.
Pero… ¿estaremos en condiciones de dejar de percibir un salario de dos jornadas?, dejar la seguridad social que me ampara el trabajo, el servicio médico, mis prestaciones, ¿qué no todo eso también es para mis 2 hijos? ¿Estaré en posibilidades de proporcionarles la alimentación, el vestido, los útiles, uniformes, todo lo que tienen ahora?, ¡Cuántas mujeres dejan su trabajo por sus hijos!, ¡vale la pena!, seguro que vale la pena, pero… ¿qué no será posible encontrar una escuela que nos permita ser padres de nuestros hijos y disfrutar de ellos cuando llegamos del trabajo y no ser los tiranos que secunden a sus maestros y sus cargadas ta
reas?¿Qué quiero para mi hijo? Ahora no lo sé, lo único, que creo que estoy mal en mi respuesta a las quejas de su maestra; no sé si será Médico y por eso ahora deba aprender el nombre de los huesos, de los órganos del cuerpo humano; tal vez sea Licenciado en Derecho y por eso deba aprender desde ahora el Artículo 3°, el 124° el qué se yo, porque ni yo misma los he memorizado, tal vez sea Matemático, aunque lo dudo porque le cuesta trabajo comprender por qué 1 ⁄ 4 es mayor que 1 ⁄ 8 si el “8” es más que el “4”, probablemente iba a ser Portero de su equipo de futbol pero ¡ya no! Porque está castigado por recomendación de su maestra y de pilón mía para que tenga más tiempo ¡de hacer su tarea!
Este hijo mío que en varias ocasiones de pequeño se enfermó, lo único que con miles de temores pienso: -“y…si con todos mis regaños de este momento le amargo la vida y ésta le sea corta”-… ¿qué no habré desperdiciado el tiempo en lugar de darle lo mejor que como madres tenemos? El amor, afecto, cariño, la vida y la felicidad,… creo que estoy llegando a comprender al terminar de escribir esta carta, qué lo único que quiero, es una escuela que le permita a mi hijo “crecer y ser feliz”
Hijo mío, hijito de mi corazón, te quiero mucho, mucho.
María de Lourdes Vallejo Valdés
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NOTA DE LA AUTORA: Esta carta la hice por la preocupación que tenía con mi hijo por el tipo de enseñanza que estaba recibiendo en su escuela y la imposibilidad de ayudarle por mi trabajo. Gracias a Dios, a pesar de todos los pesares, mi hijo está por terminar su carrera de Médico Veterinario. Ahora que reviso sus libretas de la Primaria y Secundaria observo que en todas las portadas tiene dibujos de animales, sobre todo de serpientes, que es en lo que se quiere especializar. Eso nunca lo descubrimos sus Maestras y yo. Hasta ahora.
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