Hola, soy Nieves Soria Aguirre… persona y maestra:


Esta noche quiero escribir una página de mi vida, de un día, de una tarde, la de ayer, que aunque ya es tiempo pasado, no quiero que queden en mí, impregnadas líneas de tinta borrosa.


Por la tarde fui con una estupenda compañera de secundaria a compartir vivencias, ilusiones, metodologías inclusivas, lecturas, y experiencias que han implicado a cientos de maravillosas personas, que creen que otra escuela y que otra comunidad educativa, es posible, que otra realidad social existe.


Fuimos a hablar a un claustro que solicitó al final del curso pasado formación en centros, porque se planteaban cambios, ante unas nuevas necesidades educativas. Siempre es agradable conocer a compañer@s que reflexionan sobre su trabajo y piden formación, que quieren aprender.


Con interés afronté el reto y la responsabilidad, ya en el mes de junio.


Muchas horas de esa exposición se fraguaron en un sofá cama azul y en las interminables horas de la sala de espera de un hospital.


Pero antes de entrar en materia, lo que ayer sí aprendí, es lo que no quiero ser, lo que no quiero transmitir y lo que no quiero que me cambie.


Me encontré con un claustro de profesorado frio, distante, que no prestó demasiada atención a lo largo de toda la exposición y al final en el debate se permitió el lujo de criticar y acusar.


Un claustro desorientado que rayaba la deshumanización y con importantes carencias sobre habilidades emocionales, que se permitieron juzgar las metodologías inclusivas y la atención a la diversidad con este feo y horroroso ejemplo, (textual):
¿ y tú que harías si en el aula te encuentras a un ciego, a un sordo, a un tonto y a un gangoso?, ¿ cómo trabajas eso?

No soy capaz de describiros la vergüenza que sentí al escuchar tal pregunta y al oír sus risas y sus burlas, sentí humillación tanto hacia mí, mi compañera y todas las maravillosas personas que participaron en esos proyectos educativos.

Aún en esa escandalosa y patética situación de algarabía y sensación de batalla ganada y triunfo exacerbado, intenté explicarles un planteamiento de trabajo, pero me quedé hablando sola, mi voz y toda mi persona, quedaron perdidas, difuminadas, apagadas…

Hubiese entendido perfectamente desacuerdos, opiniones varias y diversas, argumentos justificativos de otras experiencias que han funcionado en determinados contextos y circunstancias, otras propuestas, alternativas y soluciones. Pero no las hubo.


…No se puede enseñar a cooperar cuando se piensa y en alto se dice y el silencio habla y se alía con las voces imperantes, y se comparte a nivel de centro:”
que el trabajo cooperativo, que el aprendizaje cooperativo, que la enseñanza a través de la colaboración, sólo sirve para trabajar las relaciones sociales y no para aprender y que en ESO, se deben fomentar valores de competitividad e individualidad, porque la sociedad desde fuera los exige, practica y valora como adecuados.” (más ó menos textual).

No quiero hacerme más preguntas sobre esta situación, y esta vivencia hasta cierto punto positiva, puesto que ha hecho que me mire por dentro y vea cada rincón de mí, y me quiera un poquito más y me sienta mejor conmigo misma. Y busque a quienes hacen sentirme así.

Cuando me acosté, pensé en la escuela que yo quiero, en cómo quiero que sea mi trabajo, en cómo quiero sentirme y lo que quiero sentir, ….

Me apetece reescribirlo, rehacerlo, y repintarlo, porque cada capítulo de mi vida es un sueño, el que yo quiero construir, el que yo quiero que sea, o al menos así lo intento.

Por todo ello seguiré luchando, seguiré transmitiendo energía positiva, seguiré saltando obstáculos, seguiré vibrando, seguiré cantando, seguiré equivocándome, seguiré sonriendo, seguiré llorando, seguiré leyendo y enseñando, seguiré navegando, seguiré saboreando y compartiendo momentos dulces y amargos, seguiré viendo un horizonte sin límites… seguiré soñando…

A tod@s l@s que estáis dispuest@s a escuchar y a sentiros viv@s. Nos encontraremos en el camino.


Roquetas de Mar, 14.10.2010

7 comentarios - Click aquí para comentar :

salvador dijo...

Hola Nieves y resto del equipo de la red Utopía y Educación.
Para mi, como padre, tu tarea de presentar, a petición del propio claustro, el trabajo ilusionante con metodologías más acorde con la realidad social que se está desarrollando en muchos centros educativos de no solo Almería me parece que es un orgullo tan personal tuyo como para el resto de docentes que hacéis de vuestra profesión vuestra vida.
Icluso para estos docentes que piden que les formen, que quieren que les den puntos por formarse, trienios, quinquenios, reconocimiento de haber "hecho" un curso con su correspondiente certificado de "aprovechamiento" y los encabestrillen, debería ser motivo de orgullo profesional.

Lo más grave es que son los niños y niñas, futuros ciudadanos, los que aprenden por lo que ven y sienten y......
Lola Urbano en Junio de 2009 escribió lo siguiente: http://navegarsinnaufragar.blogspot.com/2009/06/pido-perdon-de-antemano.html

Siempre hay que hablar de la realidad que nos contiene y vosotros más que nadie conocéis el buque por dentro. Mi apoyo como padre a todos los buenos docentes que sin desánimo hacéis de nuestros hijos e hijas personas buenas, que os aprecian por lo que sois más que por lo que le enseñáis y que necesitamos que desde dentro se realice ese cambio que queréis y que sepáis que las familias se dan cuenta de todo esto pero con claustros como el que nos muestras, que hay más de los que quisiéramos, ya comprenderás la posibilidad de participación y exposición de voluntades y petición de responsabilidades en el tema "Fracaso escolar".

Ánimo y a seguir mostrándonos que el cambio ya ha empezado. Os acompañamos.
Salvador

Nicolasa Quidman dijo...

No tengo palabras... más que de admiración y agradecimiento. Por lo que dices que sientes, por ser capaz de escribirlo. Por valiente. Por soñadora. Como madre, como aprendiz de docente, como persona, te doy las gracias por semejante lección de humanidad y de altura.
Gracias

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anónimo dijo...

Un saludo Nieves:
Ante todo he de quitarme el sombrero por el trabajo que desempeñas, por como lo sientes y con el sentimiento que lo transmites cuando muestras al profesorado tu quehacer diario. Eres una persona que contagias y eso tal y como esta hoy en día el sistema educativo es un atributo muy valorable y creo que en muchos ambientes educativos se encuentra al borde de la extinción. Desde el jueves vienen a mi mente tantos pensamientos que me resulta difícil poner en orden mis sentimientos, a veces percibo decepción, otras vergüenza, y otras lástima (de aquellos docentes). Pero desde entonces, en vez de olvidar lo sucedido hago esfuerzos por tenerlo presente y reflexionar. Reflexionar por la utopía que defendemos y los pocos que somos, pero... con que fuerza creemos y defendemos nuestras ideas inclusivas. También he pensado en la persona que te comentó lo del "ciego, el sordo, el tonto y el gangoso". Nieves, ¿estás segura de que era docente?, ¿no sería alguién que pasaba por allí? Pero aún me queda un consuelo, un gran consuelo, y es que si esta persona un día tiene un niño y una niña de parecidas características a quienes califica de "sordos, tontos o gangosos" incluso invidente, tú, si tuviera ese padre la suerte de que lo tuvieras en tu clase, lo recibirías con los brazos abiertos. Le darías la misma oportunidad que a las y los demás de disfrutar de una verdadera escuela inclusiva, de expresarse como es, de llegar al máximo de sus posibilidades, de ofrecerle un curriculum de máximos, de valorarlo y quererlo como al resto, ¿no es cierto? Y además esa persona utilizaría palabras menos ofensivas para hablar del handicap de su hijo o hija. Sigue así, te queremos.

Gregorio Toribio Álvarez dijo...

No hay que desanimarse y pensar que todos los claustros o profesionales se muestran o sienten de la misma forma. Suelen ser casos aislados pues hay una gran masa de docentes implicados en renovarse, tener ilusión por su trabajo y acercarse a las escuelas a disfrutar con esta estupenda profesión que tenemos.

Un tropiezo en el camino no debe desmoralizarte sino todo lo contrario: demuestras energía y ésa hay que gastarla donde es necesario. Si alguien se niega a abrir la boca, siendo ya maduro, difícil va a ser darle de comer.

¡¡ÁNIMOS!!

José L. Castillo dijo...

¡Hola Nieves!

En muchas ocasiones la gente tiene prejuicios que actúan como barrera. el prejuicio desconecta a la lengua de la mente. Mi experiencia ha sido más rica cuando, después de percibirlos, he vuelto a mirar, intentando averiguar si era realmente prejuicio o actitud vital. Si la lengua estaba o no conectada a la mente.

Si no lo estaba, olvidar una lengua que actuaba por su cuenta, sin las órdenes oportunas de las buenas ideas, creo que es la mejor opción.

Eso sí, si el caso es el otro...

A veces hay más de una barrera que impide percibir a otros lo que para nosotros en nuclear y urgente, pero que, salvada, no impide acuerdos y colaboraciones. Esas barreras no suelen ser culpa de nadie, la verdad. Están ahí.

Para ser saltadas.

Ánimo. Y a por otro asalto, si la cuestión lo merece.

Pizpiretan dijo...

¡Hola Nieves!
Triste experiencia pero cierta. Como bien dice Gerardo Echeita en su artículo "EDUCAR SIN EXCLUIR" (nº331 de Cuadernos de Pedagogía, de enero de 2004):
"La educación inclusiva es sinónimo de diversidad, y no un movimiento homogéneo o una simple escuela de pensamiento. Es también un horizonte que, como diría Galeano refiriéndose a las “utopías”, se mueve de forma constante, precisamente para que no nos paremos o consideremos que ya se ha alcanzado. Con todo, se trata de un proceso o ciclo continuo de reflexión y acción, de modo que también es necesario aceptar y respetar el momento en el que se encuentra cada centro, así como aquello que le ha hecho iniciar su proceso de mejora y progreso hacia su propia utopía o su sueño, algo hacia lo que debería avanzar sin prisas, pero sin pausas."
En fin, demos tiempo al tiempo, y confiemos en que llegará ese día de inicio de mejora. Dejemos tiempo para que comprendan la diversidad de alumnado que hemos de atender, reflejo de la sociedad en que estamos inmersos: "La heterogeneidad es lo natural; la homogeneidad una imposición o un logro" (JOSÉ GIMENO SACRISTÁN).
Mientras tanto, los que ya han visto que otra educación es posible, que empiecen a avanzar, sin prisas pero sin pausas.
De Consuelo, otra persona y maestra: GRACIAS Nieves por todo lo que haces y compartes. ÁNIMO!!